Una de las preguntas que más me hacen la mayor parte de usuarios es la de saber en qué momento cambiar de móvil y si hay un plazo mínimo o máximo en el que deberían hacerlo. Cómo en muchas cosas, no hay una respuesta única y es difícil dar un mantra que se aplique a todos los casos, pero sí es cierto que hay diferentes situaciones que nos permitirán saber si tenemos que ir buscando un nuevo terminal o no. Si ese caso sucede, no dudes en acceder a Gestpointgsm antes de otras opciones para poder revisar si ya tienen ese móvil de tus sueños al mejor precio y así obtenerlo con todas las garantías.

 

Primer escenario: la voluntad

 

Cómo he dicho hace unas líneas, el deseo de adquirir un nuevo terminal es el primer escenario a tener en cuenta. Eso se debe a un motivo muy importante, si el usuario quiere de verdad cambiar su móvil por otro o se ha encaprichado por uno de gama superior… poco se puede hacer. Da igual que se le den cientos de motivos objetivos por los que no debiera hacerlo o por lo que es mejor esperar un poco. El usuario es un cliente y si quiere adquirir otro móvil, simplemente lo hará. La única recomendación en este caso es que siempre nos gastemos el dinero que nos podamos gastar y que, si es posible, elijamos el terminal que mejor se adapte a nuestras necesidades, como hemos visto en artículos anteriores. Y si no es así, pues a disfrutar del nuevo móvil.

 

Segundo escenario: causa mayor

 

En este mundo hay que ser práctico en lo posible. Muchas veces tenemos casos de usuarios que han tenido un percance y en los que se ha roto la pantalla (o peor) y simplemente les sale la reparación del terminal casi al mismo precio que la adquisición de uno nuevo. Puede ser que nos hayamos encariñado de él o que hayamos pasado mil aventuras, pero hay que ser prácticos y pensar detenidamente que es mejor gastar un poco más por un nuevo móvil que tendrá más funciones y esté mejor optimizado. Por desgracia, no hay espacio para mucho sentimentalismo en este mundillo y en ocasiones hay que hacer lo que hay que hacer.

 

Este caso también aplica en el caso de las baterías. Cuando nuestro móvil, que duraba dos días a pleno rendimiento antes de tener que cargarlo, comienza a flaquear de manera que no nos permite ni tenerlo realizando lo mínimo durante unas horas,… llega el momento de pensar en cambiar la batería, y no siempre es un trámite económico y sencillo. Si nuestro terminal es de media o baja gama, es posible que nos interese más abandonar lo antiguo por pura necesidad.

 

Tercer escenario: los requisitos

 

El tercer escenario tiene relación con un escenario que no hemos visto. Puede ser que nuestro móvil funcione perfectamente y que tampoco deseemos comprar otro puesto que nos encanta cómo funciona. En ese caso, perfecto. Excepto en la situación en la que nuestras Apps comiencen a no ser compatibles en nuestro terminal o que nuestro móvil no se actualice con el último sistema operativo. A pesar de que nada cambie en nuestro terminal, es posible que los requerimientos de las Apps que usamos sí lo hagan, y nos encontremos que se reinician constantemente o que directamente no funcionan. Buen momento para buscar alternativas en los diferentes markets a esas aplicaciones, pero también es cierto que no siempre se encuentran y a veces no queda más que pasar por el aro. Es lo que se llama la esclavitud de la comodidad, en la que ya nos hemos acostumbrado a utilizar diferentes Apps que nos facilitan la vida y ahora nos damos cuenta que nos piden algo que no tenemos, teniendo que cambiar nuestro móvil por uno más nuevo. Es duro pero real.

 

Estos son los tres escenarios que hay que tener en cuenta a la hora de saber si ya toca cambiar el móvil o no. Evidentemente, cada uno le dará mayor importancia a uno que a otro, cómo debe ser, pero siempre intentando elegir de la forma más inteligente.